|
CUOTAS
FEMENINAS
Los
dos principales partidos españoles llevaron a una mujer como
cabeza de lista en las últimas elecciones europeas. Ese dato
refleja la normalidad de la progresiva incorporación femenina
a la vida pública en nuestro país. No está
de más recordarlo cuando el Parlamento de Estrasburgo no
desea fijar cuotas que garanticen la presencia de mujeres en las
funciones públicas, mediante una discriminación positiva
que contrarreste el actual desequilibrio favorable al varón.
Lo
había planteado un informe de la comisión de derechos
de la mujer. Pero se ha llegado sólo al compromiso de fomentar
el objetivo de un 40% femenino en los cargos públicos, sin
establecer procedimientos para conseguirlo. Se trata de una simple
recomendación a los partidos, lejos de la fórmula
vigente en algunos países, como Francia, que impone la paridad
por ley. Las líneas de fuerza de la actual campaña
muestran que a los políticos, como a la sociedad, les preocupan
más otros problemas. Aunque esté siendo una cuestión
relativamente pacífica, no resulta superfluo recordarla en
este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Tal vez sólo
se ha panteado algún debate en Andalucía: la candidata
del PP ha acusado de machista al actual presidente de su Junta,
justamente por utilizar a las mujeres en su campaña para
la reelección.
La
realidad es que el 25% de parlamentarias y concejalas españolas
resiste bien la comparación con países vecinos. Y
confima las tesis centralistas, que confían en el dinamismo
de la sociedad civil frente a la imposición legal preconizada
por la izquierda.
|